Mi primera vez en la selva

Panorámica del Río Orinoco

Panorámica del Río Orinoco

Para los que no lo sepan, aquí les dejo un dato más sobre mí: soy adicta a los cupones y en uno de esos arranques de compras compulsivas que cada vez me dan con menos frecuencia conseguí una mega oferta para pasar un fin de semana en Orinoquia Lodge y me lancé una investigación exhaustiva sobre el sitio: comentarios de la gente, temperatura, humedad, página Web, Facebook, Twitter y pare usted de contar. El hecho es que asumí la aventura, mi novio y yo compramos el cupón, los boletos e hicimos un par de bolsos llenos de ropa cómoda, crema con complejo vitamínico B12 y repelente de mosquitos.

Llegó el día y confieso que estaba llena de miedo, porque para la fecha era virgen de selva -¿entonces promiscua de ciudades?, como que sí- y son tantos los cuentos de camino que uno escucha que comienza a crearse una fantasía salvaje donde la plaga es protagonista, donde el prácticamente extinto Caimán del Orinoco sale de las aguas y arrasa con todo a su paso, donde el sapito más bonito es la fuente venenosa de los dardos indígenas… En fin, el hecho es que yo me sentía como Maniña Yerichana camino al estado Amazonas.

Aunque no lo crean, no tengo quejas de mi experiencia con @LAConviasa, el vuelo -salvo un leve retraso- estuvo en orden. En el aeropuerto nos esperaba con un cartelito el Sr. Mario, un hombre que se las sabe todas más una, es un libro de geografía e historia abierto, él es el encargado de Orinoquia Lodge. Recibimos nuestro equipaje, nos montamos en la camioneta y 21Km después llegamos al campamento.

Orinoquia Lodge es una maravilla, todo es bonito, todo está cuidado. Diego los recibirá con un papelón con limón bien frío. Nos tocó la chocita 07 que como todas tiene 3 niveles: en el 1ero el baño, en el 2do un pequeño living y en el 3ero una cama divina con un mosquitero que le da un plus al toque selvático del asunto. A menos de 10 mts. de la suite y aunque ustedes no lo crean, el imponente Río Orinoco. Es un privilegio ver la inmensidad del río padre, es que el campo visual humano no basta para ver tanta grandeza.

Choza 07

Si le caen en gracia a Diego, el chico que se encarga de un montón de cosas en el campamento, entre esas entretener a los turistas, podrán escuchar un sinfín de cuentos comiquísimos y saber de primera mano para qué se usa cada uno de los polvos, unguentos y menjurjes indígenas que tienen en el bar de Orinoquia. Nos hicimos panas y nos fuimos a dar una caminata por los alrededores de la zona, hacia un lado el río grandísimo y hacia el otro piedra de granito oscura, distintos tipos de verdes, algunas flores y un cielo espectacular. Al caer la noche, Teresa, una indiecita que pidió aprender a cocinar y encargarse del menú, nos preparó una cena divina: crema de verduras, asado negro, pure de papas, ratatouille y una natillita de vainilla para el postre. Todo estuvo divino.

Bar

Llovió toda la noche y a través del techo de palma de la chocita no se coló ni una gota de agua. Nos paramos tempranito, desayunamos y de una vez agarramos camino para conocer lo que la lluvia nos permitiera. Primera parada: el Balneario Tobogán de la Selva, se trata de una caída de agua por la que se lanzan todos y caen a un pozo de agua fresca que viene directamente de la montaña, es la diversión máxima de los locales, sin embargo, éstos no tienen conciencia de la belleza natural que representa y no cuidan con el esmero pertinente las instalaciones que rodean la atracción.

Balneario Tobogán de la Selva

Balneario Tobogán de la Selva

Segunda parada: una caminata selva adentro. El cielo no se ve, pues es tapado por la copa de los árboles, bachacos, sapitos venenosos, árboles, flores y el caudal veloz del río conforman la panorámica del paisaje.

Selva adentro

Selva adentro

Tercera parada: llegamos hasta el Mercado de Pescadores que no es más que una calle donde los indígenas exponen las especies que han pescado, abunda la Palometa, pero yo les recomiendo el que probé en el desayuno, la Payara asada. Seguimos el recorrido y se pueden ver algunos cortes de carne, una que otra vícera, aliños, mañoco (yuca molida) y manaca (frutilla de la palma) por todos lados. También pasamos por el Mercado Indígena donde todo es barato.

Mercado de Pescadores

Mercado de Pescadores

Llegó la hora de comer y considerando que estábamos más cerca de Colombia que del campamentos decidimos cruzar el Orinoco (nos llevó 3 minutos hacerlo en lancha) y llegar a Casuarito. En el poblado colombiano, el tiempo se detiene, todo es lento, calmado, nada es cálido, poca gente, tiendas de ropa, puesticos de comida y el furor: una tienda donde venden carteras, bolsos, chaquetas, calzado, monederos, correas y más del mejor cuero con sello de calidad colombiano. Mientras caminábamos el Sr. Mario nos contaba la historia del pueblo que hasta hace pocos años estuvo habitado por guerrilleros, muestra de ello la huella de muchos disparos en los postes eléctricos de la zona. El menú del almuerzo fue más que exótico para mí: lapa, váquiro y venado, pero igual me lo comí todo.

Bandeja criolla

Bandeja criolla

Regresamos a Puerto Ayacucho, paramos en la Casa de la Piedra y en el Complejo Cultural El Aparo y seguimos nuestro camino de vuelta a Orinoquia Lodge maravillados por la nobleza que transmite la selva a pesar del olvido gubernamental en el que se encuentra.

Casa de la Piedra

Casa de la Piedra

Para la noche un par de Cuba Libres, una cena casera deliciosa, historias de Diego, un cielo estrellado y un susurro de agua corriendo capaz de relajar a cualquiera.

Turismo por tierra

Nos contaba el Sr. Mario que mucha gente es inconciente y que no tienen noción de lo valioso que es cada sendero, cada pedazo de sabana, cada río y cada comuidad indígena y se dan a la tarea de rustiquear por la selva abriendo nuevos “caminos”, es decir, destruyendo todo lo que consigan a su paso. Si bien es cierto que las carreteras están en muy mal estado, no tiene sentido que el hombre siga interviniendo lugares donde la naturaleza es la prioridad. Es mejor cambiarse el suiche y disfrutar un paseo ecológico que seguro brindará los mejores paisajes del mundo.

Los extraterrestres

Por estar segura de su existencia más no de su bondad es que le tengo pánico a los extraterrestres. Y resulta que desde el campamento se ven unas luces de colores en la noche que hacen volar la imaginación. Al final de mi estadía supe a qué se deben esas luces, pero prefiero que sean ustedes en sus propias experiencias los que averiguen de qué se trata.

Anuncios

2 comentarios en “Mi primera vez en la selva

  1. Bueno sobrina bella,en primer lugar te felicito por este logro, de verdad provoca sana envidia y querer estar allí, consumiendo los grandes manjares que degustaste y limpiando mis sentidos de vista y olfato con ese bello paisaje y sano ambiente, que orgullosa me siento y me imagino a los viejitos como deben sentirse, te deseo el mayor de los éxitos y la continuidad en este campo, para poder seguir disfrutando aunque sea a través de tus claras, sencillas y conquistadoras descripciones, un beso grande, fuerte el abrazo y mis deseos porque Diosito te siga bendiciendo.
    Tu tía la gorda María

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s