Caracas no es una mierda

Colas, caos, inseguridad, calor, humedad y ruido, son muchas de las cosas de las que nos quejamos a diario los caraqueños y todo aquel que vive en la capital de Venezuela que, como bien dice @mi_mo_to, es la Ciudad de la Furia. Pero qué fácil es quejarse y no ver las bondades de una ciudad que lo tiene todo.

Y me perdonan el título, pero es que mi ciudad no es una mierda, quizá sí lo seamos nosotros por no ver lo bueno que nos ofrece. O es que nadie se ha fijado en el repunte gastronómico que ha tenido en los últimos años: festivales, ferias, restaurantes del mejor nivel culinario, propuestas alternativas que se ajustan a todas las clases socioeconómicas que alberga.

¿Y qué me dicen de la cantidad de mercaditos de diseño donde diseñadores venezolanos muestran lo mejor de sus creaciones? Es que la movida cultural se está haciendo presente: teatro urbano, musicales, presentaciones, conciertos de artistas locales, festivales internacionales…

Lo que pasa es que nadie se atreve a cruzar los límites del confort y la popularidad, nadie sale de un centro comercial. Si bien es cierto que la inseguridad nos tiene azotados, ésta está latente en todos lados.

¡No saben lo sabroso que es pasar una tarde entre la Galería de Arte Nacional, El Museo de Bellas Artes, el Museo de Ciencias Naturales y el Parque Los Caobos que, dicho sea de paso, está full recuperado! Para rematar ese rato, una comida en el CEGA sería la guinda de la torta.

No se imaginan lo bonita que está la Plaza Bolívar y el color que tiene nuestro Casco Histórico. Además tiene una serie de cefecitos y de propuestas que pocos conocen.

Y quién se ha atrevido a subir las escaleras de El Calvario y pasar una mañana sabrosa por esos lados.

Qué tiene de malo y de out echarse un rato en el Parque del Este, visitar una tarde el Zoológico de Caricuao, recorrer el Jardín Botánico, comer un paella en el restaurant La Cita de La Candelaria, dejar el Blackberry o el iPhone y asomarse un ratico por el Casco Histórico de Petare, ir a bailar samba en apoyo a mis Tiburones de La Guaira para el Estadio Universitario, tomarse una sangría de vino blanco en El León o ir al Museo de Los Niños con sus hijos o sobrinitos… Y opciones me sobran, porque cada fin de semana hay algo distinto que hacer en este pedacito de Venezuela.

Mi consejo: atrévanse.

Como dicen los panas de @Masseratti2lts “Caracas te quiero, vivirte sin miedo”

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