20 cosas que hacer en Madrid

20 cosas que hacer en Madrid

La capital española y yo tenemos una relación amor – odio: de vez en cuando me parece muy gris y a veces la encuentro sucia (o menos limpia que otras provincias), pero en ninguna parte del mundo me siento más libre y segura que en Madrid: donde el retorno de la marcha se hace a pie y se beben tintos de verano a las 9:00pm dentro del metro.

Cuando estoy juiciosa con la alimentación critico su comida con exceso de aceite de oliva, pero cuando no me preocupan las calorías consumidas mi paladar agradece infinitamente sus tortillas con patatas, sus calamares a la romana y sus bocadillos de gambas con alioli.

Agarren estos 20 datos  

1 Comer montaditos en la Cervecería Los 100 Montaditos, de postre el de chocolate blanco.

2 Tomar una siesta en las afueras del Templo de Debod.

3 Caminar lo largo del Palacio Real y sentirse como príncipe o princesa, según sea el caso.

4 Tomar una foto escondida dentro de La Almudena, sin flash.

5 Recostarse a leer un libro en los Jardines de Sabatini, uno romántico para que encaje con el sitio.

6 Tomar una horchata en el Parque El Retiro, después de haber caminado para beberla con gusto.

7 Comprar por Sol, omitan las tiendas de chinos.

8 Tomarse una foto en el monumento El Oso y El Madroño saliendo de la estación de Metro Madrid, Sol. Cuidado, lo movieron de la Calle Preciados.


9 Caminar por Cibeles.


10 Tomar una clara bien fría en las tabernas de la Plaza Mayor.

11 Comer en todos los puestos del Mercado San Miguel, por cierto, venden excelentes fresas.

12 Caminar de arriba a abajo y de abajo a arriba por Gran Vía. Aprovechen de entrar a Zara, Blanco, Stradivarius, H&M, Lefties (aquí llegan todas las colecciones pasadas de marcas reconocidas a excelentes precios), MNG y para finalizar una  bebida fría en Starbucks Coffee Company.

13 Escápense un sábado a Parque Warner Madrid, preferiblemente en verano porque hay atracciones de agua. Tómense la foto con Scooby Doo.

14 Conocer el Guernica de Picasso en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía, ya permiten fotografiar el cuadro.

15 Admirar Las Meninas de Velázquez en el Museo Nacional del Prado y decir sin vergüenza que no lo imaginaban tan grande.

16 Reposar en la grama del Paseo del Prado, si se quedan dormidos… ¡mejor!

17 Ir al Santiago Bernabéu luciendo la camisa de visitantes del F.C. Barcelona.

18 Almorzar en el Real Café del Santiago Bernabéu con precaución porque es caro.

19 Tocar a Don Quijote y a Sancho Panza en Plaza España.

20 La emblemática foto en “la Puerta de Alcalá, mírala, mírala”.

Cada vez que regreso de Madrid a Caracas canto mentalmente como Shakira: “Ame voy otra vez ahí te dejo Madrid tus rutinas de piel y tus ganas de huir…”

 ¡Gocen a Madrid, porque es una experiencia para siempre!

La Valencia de España es de fantasía

La Valencia de España es de fantasía

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Un fin de semana largo en Valencia es poco. Hay tanto que ver que caminatas de 12 horas se van como si nada. Es como si de repente cruzaras un portal entre lo antiguo y lo extremadamente moderno.

La Ciudad de la Artes y de las Ciencias

¡Wow! Es increíble, un día no basta. Es una aventura perfecta en cualquier momento del año. Lo ideal es comprar tickets que te permitan entrar a las instalaciones por 2 días, pues no exagero al decir que en un solo día es imposible conocerla en detalle.

La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia es un conjunto dedicado a la divulgación científica y cultural, integrado por 6 grandes elementos: el Hemisfèric (cine IMAX y proyecciones digitales), el Umbracle (mirador ajardinado y aparcamiento), el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe (innovador centro de ciencia interactiva), el Oceanogràfic (el mayor acuario de Europa con más de 500 especies marinas) y el Palau de les Arts Reina Sofía (dedicado la programación operística). Y el Ágora, que dota al complejo de un espacio multifuncional.

Les confieso que de todos lo que más fascinación causó en mí fue el Oceanogràfic, porque por primera vez en mi vida estuve a solo centímetros de belugas y de pingüinos. ¡Y ni hablar de las paredes de acuarios repletas de medusas… Mágicas!

Sin temor a ser juzgados quítense los zapatos y caminen por las inmensas piscinas que atraviesan la ciudad. Tomen una siesta en los bordes de ésta y sientan que ese momento hizo valer la pena su viaje, sus bolívares invertidos (jamás gastados) y los 3 kilos demás con los que regresarás de Valencia.

No importa que parezcan chino en New York, tomen todas las fotos que la memoria de sus cámaras les permitan.

Dato 1: esperen que caiga la noche, la Ciudad de las Artes y de las Ciencias iluminada es del más allá.

Dato 2: paguen por ver el show de delfines, es hermoso.

Y aunque la Ciudad de las Artes y de las Ciencias justifique el viaje, hay mucho más que ver: La Catedral, por ejemplo, es hermosa y fuera de ella se ubica la Plaza de Las Palomas que, por supuesto, está repleta de palomas, especie que yo detesto y por lo que salí corriendo, pero si disfrutan de la existencia de tales aves hagan lo que la mayoría: sentarse y esperar que coman migas de pan en su mano.

Placeres obligados

  • Tomar Horchata cada vez que quieras.
  • Remojar un “bollo” de pan en la Horchata más fría que puedas, cada vez que quieras.
  • Comer un buen arroz a la valenciana. Es como una paella, pero con diferentes cortes y embutidos de carne de cerdo.

No hable valenciano

Aunque todos los letreros importantes están en Valenciano, no será un problema que hable en castellano. El local está acostumbrado al turista y lo atiende e informa de la mejor manera.

En el aeropuerto, ¡compórtate!

En el aeropuerto, ¡compórtate!

Por qué la necesidad imperiosa de infringir la ley cuando se está en el aeropuerto? Es como si el lado delincuente oculto de todos saliera a flote y no lo pudieran controlar. Por mi experiencia personal les aseguro que guardar la compostura en el aeropuerto es garante de no ser enviado al “cuartico”, de no ser hostigado con preguntas aparentemente tontas por parte de los funcionarios de Migración y de no ser desnudado frente a chinos (porque nunca faltan), peruanos, gringos o europeos, sin mencionar la cantidad absurda de venezolanos que hay en todos lados.

La clave está en seguir instrucciones, en no hacer más de lo que piden o responder más de lo que necesitan. A continuación una lista de tips que me han funcionado mucho:

- Lleve todos los documentos perfectamente ordenados en un portadocumentos.
- Evite llevar envases con líquidos o geles en su bolsa y si es inevitable prepare pequeños contenedores de menos de 50 ml.
- Use zapatos fáciles de quitar y poner.
- El equipaje de mano, no se llama así en vano, debe ser “de mano”, pequeño, fácil de levantar, práctico y manejable.
- Evite el uso de cinturones.
- Guarde su llaves y sus monedas en un sitio que no deba pasar por los detectores de metales.
- Si viaja con su bebé, trate de llevar la menor cantidad de utensilios posibles. Es difícil, lo sé, pero no imposible. Ah, nunca están de más unas gotitas de Valeriana antes de salir de casa para que el infante esté relajado y no llore cada 2 minutos.
- No se haga el simpático con los funcionarios de Migración o con los vigilares del aeropuerto, a ellos no les pagan para ser simpáticos.
- Como en la película, en las filas colóquese detrás de los asiáticos, siempre tienen todo perfectamente ordenado.
- Evite colocarse detrás de las señoras que llevan Diablitos, Malta, queso de año y Frescolita a sus hijos.

¡Luego de seguir estos consejos, disfrúte su viaje!

Por culpa de @rarispe quiero ir a París

Por culpa de @rarispe quiero ir a París

Ya muchos amigos me lo decían: tienes que ir a París, no es posible que no conozcas París, la Torre Eiffel, el Museo de Louvre, el Arco de Triunfo, ¿cómo es que te has perdido todas esas maravillas?… contribuyendo así con mi secreta frustación por conocer de Europa únicamente España y Portugal, pero no precisamente por falta de ganas, sino por falta de dinero.

@rarispe, que en realidad se llama Ricardo, y yo tenemos poco tiempo de conocernos, pero desde el día que nos vimos por primera vez supe que el amigo tiene una debilidad, es adicto a los viajes y cuando vi algunos de sus trabajos fotgráficos de sus paseos alrededor del mundo en su Web dije, “ahora por culpa de él quiero ir más que antes a París”.

Para que se contagien de las ganas, aquí les dejo una pequeña muestra fotográfica del viaje a París de Ricardo Arispe.

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Mi fin de semana en Sietemares Ecoposada & Spa

Mi fin de semana en Sietemares Ecoposada & Spa

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No, no podía ser verdad lo que miraban mis ojos: cabañas perfectamente equipadas para el confort de sus huéspedes; una piscina para adultos que invita a perderse en el margen visual que limita con las olas del mar; una piscina para niños cómoda y acogedora para el disfrute absoluto de padres y pequeños; un salón para eventos corporativos, El Mangle; un restaurant, El Almendrón, del que hablaremos más adelante; y una playa casi virginal. Playa Cañaveral, de aguas frías y oleaje imponente que invita a tomar el sol y despierta el espíritu aventurero de cualquiera.

Se puede acceder caminando a 2 playas más, es decir, es posible disfrutar de 3 playas de un total de 7, la idea es habilitar el paso al resto de las playas poco a poco. La tercera playa es la más apta para un buen baño de mar. Las 3 son sumamente exclusivas y ofrecen un paisaje tropical digno de fotografía.

Durante el día –y por un costo adicional- es posible recibir un masaje relajante o un masaje de reflexología podal rente al mar o en las cabinas del Spa con aire acondicionado.

La atención

El lema “atendido por su propio dueño” aplica y de una manera excelente en Sietemares Ecoposada & Spa. Cada empleado está comprometido y tiene claro cual es su objetivo al atenderte: hacerte lo más feliz posible durante la estadía. En 3 días y 2 noches jamás escuché la palabra “no” o la frase “no hay” de alguno de ellos.

Paladares consentidos

Consentir paladares parece ser otra de las virtudes de Sietemares Ecoposada & Spa. A la 01:00pm y a las 08:00pm suena el gong, ¿qué mejor manera de invitar a comer que ese sonido tan milenario y armonioso? Tras el llamado todos los huéspedes se acercan plácidamente a El Almendrón, el restaurant donde usted no podrá decir “no” ante ninguno de los platos que le serán ofrecidos.

Éste conforma la churuata principal y junto a las otras 2 mas pequeñas constituyen el área de comedor, el sitio de estar y juegos de mesa. Se localiza frente al mar y allí ofrecen el cóctel de bienvenida, desayuno continental, almuerzo y cena con gastronomía variada, especialidades en pescados,  mariscos y comidas a las brasas. El bar esta abierto de 12:00 m a 3:00 pm y de 7:00 pm a 10:00 pm ofreciendo licores nacionales y una copa de vino con la cena.

Beneficios

Servicio de alta calidad.

Atención personalizada.

Perfecto para parejas.

Perfecto para familias.

Perfecto para retiro en solitario.

Relax total.

Coordenadas

Web: www.ecoposadasdelmar.com/_/Sietemares_ES.html

Mail:  posadasietemares@gmail.com

Facebook: Ecoposadas del Mar

Twitter: @EcodelMar

Del cielo al infierno

Del cielo al infierno

No está previsto hablar mal de hoteles o aerolíneas en mi blog, por eso omitiré esos datos, pero necesito compartir con ustedes la horrible sensación de caer directamente del cielo al infierno.

Era septiembre de 2011 y fui invitada a pasar unos días en Aruba. De ida el vuelo fue perfecto, un retraso dentro de los márgenes de normalidad, que quedaba soslayado por la emoción de emprender una nueva aventura. La istitución que me invitó fue extremadamente atenta, cuidó todos los detalles y honestamente no tengo nada que decir al respecto.

Los días en la Isla Feliz transcurrieron entre playas, recorridos extremos, restaurantes típicos, conciertos animados, navegación en catamaranes y, lo mejor: una estadía cinco estrellas, la más lujosa de mi vida, en unas villas que parecían The Hamptons en las que, entre piscina privada, 5 habitaciones, 4 baños, 1 cocina preciosa, 1 living acogedor y una terraza increíble fui muy feliz. Tan feliz que me animé a tomar una clínica de golf dictada por un gringo precioso, rubio, alto, simpático y muy profesional que prometió visitar Venezuela.

Yo estaba en un sueño, era algo así como el efecto provocado por la ingesta de un coctel de Tafil con Lexotanil, pero nada es eterno y el día del regreso comenzó la pesadilla. En el aeropuerto hubo cola para hacer el chequeo y cola para hacer migración. La puerta que asignaron inicialmente para embarcar cambió varias veces, pero en determinado momento el vuelo no apareció más en las pizarras.

Luego de casi 8 horas de espera, una persona se aproxima a nosotros, nos entrega tickets para cenar y nos dice: “el vuelo para Caracas ha sido suspendido”. Para ese momento nada podía ser peor o eso pensaba. La aerolínea correría con los costos de hospedaje y alimentación durante un día más. Nos montaron en unos autobuses con destino a algún hotel, pero no era cualquier hotel, era El Infierno: sábanas olorosas a humedad, baño pequeño, alfombra verde “me muero”, un televisor chiquitico, un aire acondicionado que producía más ruido que aire… ¿Qué podia ser peor entonces? Claro, el desayuno… Nada que ver con aquella comida perfectamente presentada típica de los hoteles lujosos, no, estos eran platos con montañas de comida chatarra para ser comida en un comedor minado de bebés llorando, de niños corriendo, de gente fea derramando jugos y café como si nada. Sin ánimos de exagerar fue horrible.

Finalmente, nos avisan que seremos trasladados nuevamente al aeropuerto y fue después de otra larga espera cuando subimos a un avión con destino a la felicidad.

Este post también podría llamarse: De cómo una aerolínea puede desgraciar el viaje perfecto.

 

 

Un día en Segovia

Un día en Segovia

No sé si entre mis antepasados haya existido alguien con título nobiliario, al menos, pero lo que si sé es que Segovia me hizo sentir como de la realeza.

“¡Bienvenidos a Segovia!” Dijo el chofer de la Universidad Complutense de Madrid -donde estudiaba- cuando llegué a la hermosa provincia. Mi mejor amiga me acompañaba y apenas bajamos del autobús, caminamos unos metros bajo el sol inclemente que el verano nos regalaba y los casi 48 Cº que hacían cuesta arriba el andar con los jeans que me antojé de usar ese día, y no podíamos creer lo que veíamos: El Acueducto de Segovia, un pedacito de Roma en España. El cielo profundamente azul, sin nubes y cubierto por cientos de aves oscuras que lo revoloteaban desordenadamente fueron el marco perfecto para disfrutar de cada rinconcito que la localidad nos brindaba.

Con mapa y disposición lo más importante y representativo puede conocerse en menos de 7 horas caminando sin pausa, pero sin prisa. Un día en Segovia basta para visitar castillos, iglesias, monumentos y, por supuesto, para un bocadillo de tortilla española con Fanta limón.

Bocado de historia

Según el Ayuntamiento de Segovia, “la ausencia de restos arqueológicos musulmanes y la existencia de uno de los más ricos conjuntos románicos de Europa apoyan la tesis de los historiadores que sostienen que la ciudad fue abandonada tras la invasión islámica y repoblada, a partir de los años finales del siglo XI, por cristianos procedentes del norte de la península y de allende los Pirineos, dirigidos por el yerno del rey Alfonso VI, Raimundo de Borgoña, y por el primer obispo de su reconstituida diócesis, el también francés Pedro de Agen”.

Quizá por ese marco histórico es que caminar por las empedradas calles de la provincia resulta tan de ensueño. La gente es atenta, responden gustsamente las inquietudes del turista y hacen la advertencia de rigor: tener precaución al hablar con los gitanos. Como en muchos sitios de España, lo mejor es evitarlos, pues suelen ser un poco violentos y no pierden la menor oportunidad para tratar de sacarle plata al visitante.

Top 5

1 El Acueducto de Segovia: Único y magnífico, es una de las más soberbias obras que los romanos dejaron repartidas por su vasto imperio. Fue construido para conducir hasta Segovia el agua de la Sierra, es símbolo heráldico de la ciudad y su construcción fue atribuida al diablo por la leyenda.

Vista lateral del Acueducto de Segovia

2 El Alcázar de Segovia: Lo calificativos se quedan cortos para expresar la sensación de grandeza que produce. Rodeado de jardines perfectamente cuidados. El castillo se ubica entre los ríos Eresma y Clamores. Es necesario entrar y vivir en carne propia lo que representa la edificación. Destaca la Sala de Reyes con un extraordinario artesonado de hexágonos y rombos dorados y un original friso en el que 52 imágenes policromadas y sedentes representan a los Reyes y Reinas de Asturias, León y Castilla desde Don Pelayo hasta Juana la Loca.

Panorámica nocturna

3 La Casa de los Picos: Mi favorita. La tradición popular atribuye el hecho de su estructura al haber pertenecido anteriormente a un judío o al verdugo de la ciudad por lo que la casa tenía ya una denominación que, con gran astucia, el nuevo propietario cambió para siempre al cubrir toda la fachada de agudas puntas de diamante.

4 La Catedral: la Plaza Mayor pasa inadvertida pues el foco principal es la estructura religiosa gótica. Imponente y hasta abrumante resulta la Catedral. Por cierto, verla de noche es todo un espectáculo, súper iluminada.

Hermosa de día y de noche

5 La Judería: Los judíos poblaron Segovia hasta finales del siglo XI, por lo que dejaron un legado cultural importante que se deja ver en torno a la actual plaza de la Merced y las parroquias de San Miguel y de San Andrés.

Aquí comienza la aventura judía

El Guernica y yo nos tomamos una foto

El Guernica y yo nos tomamos una foto

Detrás de mi, una joya de Picasso

El Guernica de Picasso ocupa una pared enorme del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, la primera vez que estuve en Madrid y lo fui a ver, solo recuerdo ojos empañados y frustación por no poder tomarle una foto a la obra emblemática de uno de mis pintores favoritos. Toda la vida pensé que se trataba de una pintura muy pequeña y al verla tan inmensa sentí mucha rabia hacia las editoriales de mis libros de historia del arte. Pero, como dicen, a la tercera va la vencida y hace poco más de un año visité nuevamente la capital española y sí, en efecto, ya es posible tomarle fotos al cuadro. La única complicación es tratar de decirle a los chinos que te den un permiso para poder hacer la fotografía.